CANCIONES POPULARES DE AMOR

 
 

¡AY, QUE MURALLAS TAN ALTAS!


¡Ay, que murallas tan altas!,
¡ay, que murallas tan altas!
¡Ay que remansos de nieve!
¡Ay que niña tan bonita,
dichoso el que se la lleve!
¡Olé con olé, morena!
¡Dichoso el que se la lleve!
Arrodea, arrodea,
si vas por leche,
yo también arrodeo
niña por verte,
niña por verte,
niña por verte.
Arrodea, arrodea,
si vas por leche.
Ventana de oro y ventana,
ventana de oro y ventana,
de plata los travesaños,
la dama que cierra y abre
no tiene veintidós años.
A tu madre la he visto
en el río lavar,
y a mi me ha parecido
la sirena de la mar,
la sirena de la mar,
la sirena de la mar.
A tu madre la he visto
en el río lavar.

 

 

 

YA SÉ QUE ESTÁS

Ya sé que estás en la cama,
ya sé que no duermes, no;
ya sé que estás escuchando
canciones que canto yo.
Tiene Graus cosas muy bellas
y de tus hijos amadas,
como son nuestras doncellas
y el canto de las aldabas.
Adiós Marieta del alma,
que me voy a mi retiro,
y mañana me hallarás
de tus amores cautivo.

 

 

 

JOTA

Amarillo es el oro
blanca la plata
y azules los ojos
que a mí me matan;
que a mi me matan, niña,
que a mi me matan,
y amarillo es el oro,
blanca la plata.

 

 

De cinco dedos que tengo,
diera uno y quedan cuatro,
por no haberte conocido
ni haberte querido tanto.
De los cuatro que me quedan,
diera uno, y quedan tres,
por no haberte conocido
ni haberte querido bien.
De los tres que me quedaban,
diera uno, y quedan dos,
por no haberte conocido
ni haberte tenido amor.
De los dos que me quedaban,
diera uno, y queda otro,
por no haberte conocido
ni haberte visto el rostro.
¡Ay, el uno que me queda
lo diera de buena gana
por no haberte conocido,
lucero de la mañana!