CANCIONES POPULARES DE AMOR

 
 

 

MACARIO ROMERO

(Corrido Mexicano)


Voy a cantar estos versos
con cariño verdadero,
para recordar aquel hombre
que fue Macario Romero.
Era amigo de los hombres,
los quería de corazón;
por un amor lo mataron,
lo mataron a traición.
Dice Macario Romero:
- Oiga, mi general Plata,
consígame un permisito
para ir a ver a mi chata.
Su general Plata dice:
- Macario, ¿qué vas a hacer?
Te van a quitar la vida
por una ingrata mujer.
Dice Macario Romero,
dando vuelta a la ladera:
- Y al cabo, todos los hombres,
y al cabo, ¿qué me han de hacer?
Panchito Díaz lo divisa:
- Papá, ahí viene Macario,
desde leguas lo conozco
en su caballo melao.
Llega Macario Romero
y lo invitan a bailar,
y luego que está bailando
le comienzan a tirar.
Ya con ésta me despido
de purita decepción,
porque al cabo los que matan,
siempre matan a traición.

 

 

YO LE DIGO A MI VAQUERO

(Nicaragua)


Yo le digo a mi vaquero
que asegure su corral:
antes era ternerito
y ahora soy toro puntal.
¡Ay!, cuando el amor se enreda
en el telar de la araña,
¡ay!, en el telar de la araña.
Soy torito de tres años
bajando de allá del llano;
en los cachos traigo inviernos
y en balido verano.
¡Ay!, cuando el amor se enreda
en el telar de la araña,
¡ay!, en el telar de la araña.

 

 

     

VAMOS A SERCHIL

(Guatemala)

Si venís conmigo
vamos a Serchil,
donde está el volcán,
donde ríe abril;
y con mis amores
allí de daré
fragancia de flor
besos y café.
Si venís conmigo,
vamos a Sechil,
tierra de ilusión
y te cantaré
la tierna canción
que los pastorcitos
cantan cuando cae el sol;
y con sus ovejas,
que parecen de algodón,
llenan los caminos
con blancura de ilusión.
Reina de Serchil,
vamos a Serchil.
 

    

 

  LA VIUDITA

(Chile)
 

El amor de la viudita
es como la lechiguita,
que, regándola un poquito,
ligerito resucita.
¡Ay, sí! Palomita mía
de mi corazón,
tú me has picado en el alma,
¡ay, que dolor!
El amor del hombre joven
es como el de las abejas:
todas las flores le gustan
por un ratito y las deja.
¡Ay, sí! Palomita mía
de mi corazón,
tú me has picado en el alma,
¡ay, que dolor!
El amor del hombre viudo
más malo es que el garrotazo;
porque por cualquier nadita
sale con sus difuntazos.
¡Ay, sí! Palomita mía
de mi corazón,
tú me has picado en el alma,
¡ay, que dolor!

 

 

A LAS MONTAÑAS IRÉ

(Perú)


A las montañas iré
sin acordarme de ti.
Y en el mundo no hallarás,
ni la memoria de mí,
ni la memoria de mí.