LOS MEJORES ROMANCES

 

 

Romance de la venganza

Por aquellos campos verdes,
¡qué galana iba la niña!
Llevaba saya de grana,
jubón bordado traía;
el zapato pica en verde,
las calzas de lana fina;
con los sus morenos ojos
admiraba a quien la mira.
Mirábala un caballero,
traidor, que la pretendía,
que diba, paso tras paso,
por ver si la alcanzaría.
Señera le fue a alcanzar
al pie de una fuente fría.
-¿Adónde por esos prados
camina sola la niña?
-A bodas de una mi hermana,
de una hermana que tenía.
Los dos del agua bebieron,
y se van en compañía.
Él trata de quitarle la honra,
y le dice con falsía:
-Más abajo, do bebimos,
quedóme la espada mía.
-Mientes, mientes, caballero,
que ende la traes tendida.
Dieron vuelta sobre vuelta,
derribarla no podía:
a la postrera que daban,
una espada le caía.
Trabóla con las sus manos
temblando toda la niña;
metiósela por el pecho,
y a la espalda le salía.
Con las ansias de la muerte
el caballero decía:
-Por donde quiera que vayas,
non te alabes, prenda mía,
que mataste a un caballero
con las armas que tría.
-Con los mis ojos morenos
la tu muerte lloraría;
con la mi camisa blanca
la mortaja te faría;
a la iglesia de San Juan
yo a enterrar te llevaría;
con la tu espada dorada
la fosa te cavaría;
cada domingo del mes
un responso te echaría.

 

Romance del pastor enamorado


Aquel monte arriba va
un pastorcillo llorando;
de tanto como lloraba
el gabán lleva mojado.
-Si me muero de este mal,
no me entierren en sagrado;
fáganlo en un praderío
donde non pase el ganado;
dejen mi cabello fuera,
bien peinado y bien rizado,
para que diga quien pase:
!aquí murió el desgraciado"
Por allí pasan tres damas,
todas tres pasan llorando.
Una dijo: ¡Adiós, mi primo!
Otra dijo: ¡Adiós, mi hermano!
Y la más chica de todas
dijo: ¿Adiós mi enamorado!